Pese a no verlo, he podido sentir que han jugado como nunca. He sufrido con todas las oportunidades que han tenido, que fueron unas cuantas y nos ha debido mirar un tuerto, porque ninguna ocasión quiso terminar en gol.
Lo que realmente es una pena es que jugando tan bien, con tantas oportunidades y que al final nos vayamos con una derrota por ese gol que parece de patio de colegio... Pero bueno, ser sevillista significa sufrir muchas veces, así que sufro, pero con el corazón rojo y blanco, que eso alivia un poco.
Ahora a prepararnos para la próxima jornada, que nos va a hacer falta concentración y nuestro mejor juego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada